El anticipo

No conocéis el anticipo.
El bucle, in crescendo, fileteado en un sinfín de instantes de espera.
No conocéis el párkinson que producen las amapolas,
la tensión del punteo que anuncia el solo de tormenta,
los electrones que se rebullen pensando en la chispa,
ni el coqueteo de la imaginación esperanzada.
No entendéis al único grano del reloj de arena
que queda por caer.
Lo que se queda en lo alto de la montaña rusa.
La caricia de la bala antes de perforar.
Lo sabe el que atraviesa lo que falta
por llegar a lo que falta, falta, falta.