El tiempo que perdemos hablando de dinero

Este año, una amiga estadounidense, científica en biología molecular y muy interesada en investigar grandes enfermedades como el cáncer, ha venido a España, becada desde los Estados Unidos, a trabajar en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO, en Madrid). Parte de su trabajo consiste en acudir a conferencias científicas, y justo hace unos días hubo una jornada especial centrada en el cáncer a la que acudió con ilusión. Pero, pese a la emoción de los descubrimientos de aquel día, algo le llamó la atención en las ponencias, y cuando me lo contó, me llamó la atención a mí, porque es algo a lo que estoy tan acostumbrado -habiendo trabajado en círculos científicos y universitarios los dos últimos años-, que jamás me lo había planteado desde su perspectiva. Con su permiso para transcribir en español sus palabras, comparto con el que quiera su reflexión:

¡La presentación del Nobel [Harald zur Hausen] hoy me ha encantado! Ha presentado algunos datos que para mí eran súper sorprendentes y chulos, y ha aclarado bastantes cosas sobre el papel de la infección en el desarrollo de ciertos tipos de cánceres. ¡Y ha sido chulo darme cuenta de que su trabajo fue responsable de una vacuna que recibí de niña! Pero la mesa redonda después me ha dado pena...

Simplemente me da mucha pena que en un evento como ese, destinado a ser una conversación emocionante sobre la investigación oncológica, el progreso que estamos haciendo y lo que queda por hacer, tenga que volverse una defensa de la ciencia y del valor de invertir en investigación científica por parte del estado. Había cuatro científicos fantásticos allí, tres de ellas mujeres, y debido en parte a las preguntas y quizás en parte a los impulsos de los ponentes, han terminado usando la mitad del tiempo para presumir de cómo los científicos y los centros de investigación españoles son de nivel mundial y que los ciudadanos necesitan empezar a levantarse en defensa de la investigación científica como un valor social aquí en España.

Supongo que ha sido deprimente pensar que los científicos aquí tengan que emplear tanto tiempo y energía defendiendo lo que hacen en lugar de, simplemente, HACERLO de una puta vez, ya que no tienen un estado/sociedad que reconozca el valor de esto. También me parece algo feo que tengan que defenderlo desde una posición de presunción sobre la calidad de sus instituciones/científicos, aunque entiendo los motivos (de nuevo, defendiéndose a sí mismos). Solo que me hace sentir triste por España 💔. Pero también me hace sentir agradecida a los EEUU y a una infrastructura que, aunque no es de ninguna manera perfecta y podría ser todavía mejor, sí da por hecho que hay que invertir en ciencia. Quizá sea algo histórico/cultural (dado que tenemos tal historia de innovación y descubrimientos en los EEUU, lo hemos asumido como parte de nuestra identidad cultural). Siento que la experiencia aquí es definitivamente un producto de la cultura, que a menudo encuentro apática y un poco aislada (en el sentido de que la gente es más indiferente hacia todo y simplemente quieren vivir sus vidas y no ser molestados por fenómenos culturales mayores, especialmente si no tienen que ver con el arte, porque creo que España se enorgullece mucho de su relación con el arte). En cualquier caso, me ha impresionado que la presentación se desviara de esa forma. Algo a lo que, en otro lugar del mundo, se le habría dedicado una frase o dos, se convirtió en un gasto de un preciado tiempo de 15 minutos en el que podrían haber estado hablando de otros aspectos de la ciencia y consiguiendo que la gente se ilusionara sobre sus detalles, en lugar de hablar de dinero.