Esta es mi cara. No la elegí.

Esta es mi cara. [Foto: cualquiera.] No la elegí. Estaba ahí antes que yo, definiendo mi identidad. Siempre olvidamos las cosas más obvias. Aprendemos a querer lo impuesto. Ni siquiera querer, necesariamente, vamos más allá: lo hacemos nuestro con toda naturalidad. Ante la imposición inevitable, la solución pasa por el punto de resistencia mínima. La idoneidad de la cara se da por sentado. ¿A quién no le pega su cara? Mi cara es mi tribu. Salgas feo o guapo, la cara es la primera injusticia de la vida, y nos regocijamos en venerarla.