Libros de relatos para aplaudir

Hace poco me topé con Librotea, una web de listas de libros recomendados. Tiene buena pinta. Me picó el gusanillo y, tras ojear varias listas, me pregunté cuál sería mi lista de libros favoritos. Cogí papel y boli y me puse a apuntar, empezando por tres que he prestado hace poco: Matar un ruiseñor (Harper Lee), La tregua (Mario Benedetti) y Viaje al fin de la noche (Louis Ferdinand Céline). A pesar de mi mala memoria, proseguí como pude hasta anotar 12 libros. Al día siguiente, noté que en mi lista unos cuantos eran de relatos cortos, lo cual tiene sentido ya que es un género (más bien un formato) que me gusta especialmente. Ahí había material para una lista diferente, y no había visto ninguna de relatos cortos en dicha web. Dispuesto a compartir mi peculiar lista, me hice una cuenta en la web y creé una "estantería" en la que añadir los libros en cuestión. Pero al ponerme a buscarlos, me encontré con que, uno tras otro, la mayoría no aparecían en el buscador. Al parecer solo tienen datos de libros suministrados por alguna librería (ya que ofrecen la opción de comprarlos). Desencantado, me cerré el perfil que hacía pocos minutos había creado y me dije: total, puedo escribir mi lista en el blog. Y aquí está.

El título de la lista se debe a una sensación que viví por primera vez con un relato de Cortázar. Tenía la tarde libre. Estaba en el centro de Burgos, volviendo a casa. Entonces, la Biblioteca Pública estaba situada temporalmente junto a la sede principal de Correos, así que me pillaba de paso al ir hacia casa. Nunca había leído a Cortázar. Había oído hablar bien de él, pero temía que fuera un autor demasiado moderno (posmoderno, más bien) y vanguardista para mí. Aun así, lo vi claro. Esa tarde me tocaba darle una oportunidad. Entré en la biblioteca, cogí un libro de cuentos suyos y me puse a leerlo en una mesa. Elegí un cuento especialmente corto, para empezar. Me sorprendió gratamente. Con el segundo, me convenció. La leyenda estaba fundada. Al terminar el tercero, casi me pongo a aplaudir. Me detuvo el pudor público. Quizás lo hubiera hecho, de haber estado en privado. Nunca antes me había pasado algo así. Pocas veces después me ha vuelto a ocurrir. Pero si algo tienen en común las recopilaciones de relatos que indico a continuación, es que las aplaudiría a todas.

Libros de relatos para aplaudir


  • Las aventuras de Sherlock Holmes. Arthur Conan Doyle.

  • El Aleph. Jorge Luis Borges.

  • Las armas secretas. Julio Cortázar.

  • Los mejores cuentos policiales. Recopilados por Borges y Bioy Casares.

  • La partida. Miguel Delibes.

  • Los mejores cuentos del Gran Norte. Jack London.

  • Cuentos. Mario Benedetti.

  • The Virago Book of Fairy Tales. Editado por Angela Carter.


Y los que se me olvidan. Y los relatos buenos que leí en recopilaciones mediocres. Y a los que tengo cariño, aunque no entren en la lista, como Cuentos del otro lado, de Alfonso Hernando González, o Andarás perdido por el mundo, de Óscar Esquivias. Y, a saber, los de autores que no conozco bien (como Anton Chéjov, del que tanto he oído y tan poco he leído). Eso sí, soy consciente de haber dejado fuera a varios autores míticos, como García Márquez, Vargas Llosa, Kafka, Hemingway... Les he leido, pero no me han llegado a transmitir lo que los expuestos (aunque Kafka se acerca).